14 de septiembre de 2014

Flora Microbiana Normal

Es el conjunto de microorganismos que habitan normalmente la piel y las mucosas de las personas sanas sin producir en ellas efectos patógenos. Se divide en dos grandes grupos:

  • Flora residente o normal: es aquella que se conforma por tipos fijos de microbios no patógenos que se presentan regularmente en una edad y región determinadas. Posee la capacidad de autorestablecerse con celeridad en caso de alterarse. 
  • Flora transitoria: se refiere al conjunto de microbios no patógenos y potencialmente patógenos que habitan piel y mucosas por un período determinado (horas, días y semanas) sin producir enfermedad. Se adquiere por contacto con el medioambiente y no restablece por sí misma una vez eliminada. No es motivo de preocupación siempre que la flora residente permanezca intacta. 

En términos generales, la flora microbiana mantiene el buen funcionamiento del organismo y, por ende, la salud. Tiene el rol de evitar la colonización y proliferación de microorganismos patógenos. Su supresión genera un vacío parcial que suele ser ocupado por microorganismos ambientales que pueden resultar patógenos. 


La función y composición específica de la flora normal o residente dependerá de su localización. Se encuentra en: piel, boca, vías aéreas superiores, intestino, vagina, uretra y ojos. 
  • Flora cutánea: es comensal. Los microbios que residen en la piel son Staphylococcus epidermidis, Staphylococcus aureus, especies de Micrococcus, especies no patógenas de Neisseria, estreptococos alfahemolíticos y no hemolíticos, difteroides, especies de Propionibacterium, especies de Peptostreptococcus, pequeñas cantidades de otros microorganismos como especies de Candida y de Acinetobacter. Su proliferación depende de factores fisiológicos como la temperatura, la humedad, ph y presencia de nutrientes o inhibidores. El sudor profuso, el lavado o el baño no son suficientes para eliminarla o modificarla de forma significativa.
  • Flora de vías aéreas superiores: la mucosa de la boca y la faringe es estéril al nacer pero pueden contaminarse durante su paso por el canal del parto. En las primeras 4 a 12 horas es invadida por el Streptococcus viridans y otros microorganismos que permanecen allí de por vida. Su origen suele ser el aparato respiratorio de la madre y las personas que atienden el parto. Cuando comienza la erupción dental se establecen espiroquetas anaerobias, especies de Prevotella, de Fusobacterium, de Rothia y de Capnocytophaga junto con algunos vibriones anaerobios y lactobacilos. En la faringe y tráquea también se establece una flora similar, pero en los bronquios hay muy pocas bacterias. Los bronquios de pequeño calibre y los alveolos son estériles. Los microbios predominantes en las vías respiratorias superiores, sobretodo la faringe, son estreptococos no hemolíticos y alfahemolíticos y Neisserias. También se encuentran estafilococos, difteroides, Haemophilus, neumococos, micoplasma y Prevotella.
  • Flora bucal: Especies de Actinomyces en encuentran normalmente en el tejido amigdalino y en las encías de los adultos donde también a veces hay protozoarios. En la boca se encuentran hongos como la Candida.
  • Flora intestinal: al nacer, el intestino es estéril, pero pronto se introducen microorganismos con los alimentos. Los niños alimentados con leche materna son rápidamente invadidos por un gran número de estreptococos y lactobacilos. Estos microbios aerobios y anaerobios, grampositivos, sin motilidad, producen ácido a partir de carbohidratos  toleran un ph de 5.0. Los lactantes alimentados con biberón presentan una flora mucho más variada en el intestino y los lactobacilos son menos abundantes. A medida que cambia la alimentación y se desarrollan patrones adultos, la flora intestinal cambia. La composición de la dieta influye notoriamente en la composición relativa de la flora intestinal y fecal. Aunque esófago contiene microbios procedentes de los alimentos y la saliva, el pH ácido del estómago los reduce al mínimo. En el duodeno, el pH se alcaliniza, aumentando a partir de ese punto la flora residente con predominio de lactobacilos y enterococos. En el colon sigmoide y el recto la composición de la flora cambia, constituyendo alrededor del 30% del peso de la masa fecal. La flora fecal normal se compone de más de 100 tipos distintos de microorganismos. El 96 a 99% consta de anaerobios como  Bacteroides fragilis, Fusobacterium, Clostridium perfringens, Peptostreptococcus; bacterias coliformes gramnegativas, enterococos, Proteus, Pseudomonas, lactobacilos y Candida, entre otros. Las bacterias intestinales sintetizan vitamina K, convierten pigmentos y ácidos biliares, antagonizan patógenos y ayudan a la absorción de los nutrientes. 
  • Flora vaginal: poco después del nacimiento aparecen lactobacilos anaerobios en la vagina que persisten varias semanas, mientras el pH sea ácido. Cuando el pH se hace neutro se presenta una flora mixta de cocos y bacilos. Llegada la pubertad, con la disminución del pH a ácido, reaparecen los lactobacilos aeorobios y anaerobios en gran número que producen ácido a partir de ciertos carbohidratos, especialmente glucógeno, manteniendo así el pH vaginal y, por ende, impidiendo el establecimiento en la vagina de microorganismos patógenos. Luego de la menopausia, los lactobacilos disminuyen y retorna la flora mixta. 
  • Flora uretral: la porción anterior de la uretra de ambos sexos contiene un pequeño número de microbios de los mismos tipos que observamos sobre la piel y el periné. 
  • Flora ocular o conjuntival: compuesta por difteroides (Corynebacterium xerosis), Staphylococcus epidermidis y estreptococos no hemolíticos. La presencia de lisozima antibacteriana presente en las lágrimas la mantiene estacionaria. 
Los miembros de la flora normal pueden producir enfermedad en sí mismos bajo ciertas circunstancias como son: inmunosupresión o penetración al torrente sanguíneo por una lesión en su zona de residencia.